Estrés crónico y cortisol

Dr. Jean Garant Mendoza

Dr. Jean Garant Mendoza

MD, Especialista en Medicina de Longevidad · Nº 6522 · Miembro SEMAL & ACAM

📅 Publicado: 19 de marzo de 2021
Estrés crónico y cortisol

Es frecuente oír que una persona tiene fatiga crónica o cansancio extremo. También se habla de síndrome de agotamiento físico y mental.

Con el estrés crónico se describen a veces cuadros que superan las instancias comunes del cansancio . Esto es la combinación de signos y síntomas, como la dificultad para concentrarse, los trastornos del sueño, los estados de ansiedad con cambios en el apetito y la abulia.

El desencadenante de fondo es el estrés y los órganos afectados son las glándulas suprarrenales. Como veremos más adelante, se altera su funcionalidad y la producción hormonal que depende del eje hipotálamo-hipófisis-adrenales cambia para mal.

El papel de las glándulas suprarrenales

Sobre todo, la hormona más afectada es el cortisol. Esta sustancia se produce en la corteza de las glándulas en cuestión y pertenece a la categoría de los glucocorticoides. De hecho, sus actos primordiales en el organismo se explican por su componente corticosteroide, como los fármacos que a veces se prescriben para ciertas patologías.

Cuando el ser humano es sometido a estrés, por la causa que sea, el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal incrementa la salida de cortisol a la sangre. Esto se hace con el fin de responder a los estresores con alguna reacción de supervivencia, ya sea la lucha o la huida.

Para lograr ese cometido, la hormona ejecuta las siguientes funciones:

  • Desinflama: al regular a los glóbulos blancos los incita a quedarse quietos y no favorece la producción de sustancias proinflamatorias.
  • Bloquea al sistema inmune: del mismo modo que se reduce la inflamación, los mecanismos de defensa celulares se enlentecen, con el objetivo de disponer al cuerpo para una respuesta adecuada que no malgaste energía en otros procesos.
  • Aumenta la presión arterial: el cortisol retiene sodio en los riñones y contrae a las arterias, mejorando la circulación inmediata para tener más sangre disponible en los órganos vitales.
  • Eleva la glucemia: esta hormona acelera la salida de glucosa a la sangre para que los músculos tengan combustible disponible, de manera que puedan contraerse con eficiencia para responder al estrés.

Las etapas del estrés crónico

Se han identificado cuatro etapas por las que atraviesa la persona con estrés crónico. Todas ellas se ven signadas por un estrés que se hace crónico y que agota la disponibilidad de cortisol. Entonces, en cierto punto, esta hormona no da abasto y aparecen síntomas contrarios a las funciones que hemos descrito antes.

Esto quiere decir que habrá inflamación persistente, la presión arterial disminuirá por la vasodilatación, el sistema inmune se hiperactivará atacando órganos propios y se entrará en estados de hipoglucemia. Todo responde a un cortisol bajo.

Las etapas son las siguientes:

  • Alarma: es el primer momento, cuando el estrés obliga al cuerpo a fabricar y liberar cortisol. Las glándulas suprarrenales responden de inmediato y esto es normal.
  • Resistencia: en esta segunda etapa el estrés se ha vuelto crónico. Ya se superó la fase aguda, pero el cuerpo sigue recibiendo señales de una necesidad extrema de cortisol. Hay cansancio, quizás insomnio y hasta alteraciones del ciclo menstrual en las mujeres.
  • Agotamiento: en la tercera fase ya está completo el síndrome. Otras hormonas y glándulas se alteran, ya que el equilibrio de sustancias y la homeostasis dependen de la interrelación. El cansancio no deja realizar tareas habituales y ni siquiera durmiendo se recupera la energía.
  • Insuficiencia: esta cuarta fase puede ser difícil de distinguir de la tercera. Las glándulas suprarrenales se vuelven insuficientes, es decir, ya no tienen capacidad para satisfacer las demandas. El cuadro corre el riesgo de convertirse en enfermedad de Addison, lo que puede ser potencialmente mortal.

Hombre con sueño

La falta de energías puede ser pasajera, pero su presencia crónica se asocia, a veces, a cambios hormonales.

¿Cómo se diagnostica?

El cortisol se valora mediante un análisis de laboratorio. Por supuesto que los síntomas son lo primero y el profesional sospecha la presencia del cuadro para decidirse a evaluar la sangre.

De todos modos, hay que ser muy cuidadosos con las mediciones. Las hormonas responden a cambios diurnos y circadianos que, si no se consideran, arrojan resultados negativos en pacientes enfermos, lo que conlleva un infradiagnóstico.

Se evalúan los niveles de cortisol y de dehidroepiandrosterona. No será suficiente con un solo muestreo, por lo que se recomienda realizar el laboratorio en horarios diferentes y en jornadas disímiles. Una posibilidad es utilizar la saliva del paciente al despertar, a mediodía, por la tarde y a la noche.

Medición de hormonas en sangre

El cortisol se mide en sangre, en orina y en saliva.

Si necesitas tratamiento, el Dr. Garant lo pauta según ficha técnica o te deriva al especialista.

Por supuesto, lo ideal es prevenir las situaciones extremas de estrés crónico. Para ello, la detección a tiempo de una deficiencia de cortisol permitirá implementar cambios en el estilo de vida, en la frecuencia de los ejercicios y en la dieta.


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